Tres formas creativas de desatascar tu novela

3 formas creativas de desatascar tu novela

LOS PROFES DE INGLÉS (entre los que a veces se me olvida incluirme) tienen una expresión para definir ese estadio del aprendizaje en el que te encuentras cuando sabes lo suficiente de un tema (ya sea de inglés o de cualquier otro idioma o habilidad) como para ser consciente de que lo mucho que te queda por aprender y en el que parece que te atascas: llega un punto en el que tienes un conocimiento medio y te cuesta mucho más avanzar que al principio y empiezas a buscar causas y culpables y puede que termines tirando la toalla. Es lo que suele conocerse como intermediate plateau, y está íntimamente relacionado con el famoso Síndrome del Impostor del que nos habla Isaac Belmar en este artículo y que también menciona Gabriella Campbell en este otro.

Puede que no estés demasiado interesado en sacarte un B2 en inglés, pero el intermediate plateau es algo que también afecta a tu vida como escritor, sobre todo cuando te embarcas en un proyecto ambicioso: ¿no te ha pasado nunca que, después de llevar meses trabajando en la misma novela, pese a escribir una cantidad decente de palabras al día, te parece que te has atascado a la mitad del segundo acto y que nunca va a llegar ese momento climático que fue la única razón por la que empezaste a escribir tal tocho? ¿No te ha dejado el NaNo un mal sabor de boca porque, pese a haber completado el reto de las 50k palabras (por cierto, si lo has hecho ¡enhorabuena! Yo me conformo con haber superado las 20k), no estás ni siquiera cerca de terminar esa novela que llevas años planeando y que parece que nunca acabarás?

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Cómo sobrevivir al NaNoWriMo sin perder la cordura

Cómo sobrevivir al NaNoWriMo sin perder la cordura

LA ENTRADA DE ESTA SEMANA va a ser muy cortita por dos razones: la primera es que se suponía que hoy tocaba Postre Literario, pero por una serie de problemas técnicos no vamos a tener postre en noviembre (véase esto:)

La segunda razón es que este mes está siendo un poco caótico porque (cómo no) tengo mil cosas entre manos y una de ellas es el NaNoWriMo. Bueno, no del todo: ni siquiera estoy haciendo el NaNo de verdad. Me he medio marcado el objetivo que me ha dado la gana y si me sigues en twitter ya debes saber (porque soy una pesada) que lo estoy cumpliendo (más o menos).

El caso es que hace dieciséis días empecé a escribir una nueva novela, que de nueva tiene más bien poco, porque como ya te he contado en alguna ocasión es un remake de una patata anterior, de esas que al releerlas hacen que me den ganas de ir a esconderme con las pelusas de debajo de la cama. Como soy bastante consciente de que no voy a conseguir escribir 50.000 palabras en un mes, he vuelto a marcarme el objetivo de 700 palabras diarias pero, sobre todo, quiero escribir todos los días de noviembre. ¡Y de momento lo estoy consiguiendo! No voy a descubrirte las Américas con esto, pero he aquí mi secreto:

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La escaleta en yWriter5 | Las herramientas del escritor (5)

Las herramientas del escritor 5 | La escaleta en yWriter5

¡NOVIEMBRE YA ESTÁ AQUÍ! ¿Y eso qué significa? Que por fin se acabó Halloween y que pronto cantar villancicos dejará de estar mal visto. ¡Y que el NaNoWriMo está aquí! Tengo que confesarte que yo nunca he participado: la verdad es que escribir 50.000 palabras en un mes me parece una burrada. Soy más partidaria de fijarme un objetivo diario que sí que pueda cumplir, aunque voy a hacer un pseudo-nano y ayer día 1 empecé a escribir mi nueva novela: ¡sí, esa a la que le faltaba un conflicto!

En la entrada de la semana pasada te hablaba de cómo había llegado de la idea a la escaleta: esta semana voy más allá y te voy a contar cómo puedes utilizar un software estupendo (¡y gratuito!) para definir aún más cada escena de tu novela antes de empezar a escribir: esto te ayudará muchísimo, sobre todo si te has apuntado al NaNo y tienes que escribir mucho en muy poco tiempo, tenerlo todo planificado de antemano hará que tus sesiones de escritura sean mucho más productivas.

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Dale forma a tu novela | De la idea a la escaleta

Dale forma a tu novela | De la idea a la escaleta

HACE UNAS SEMANAS te hablé de mis problemas para encontrarle un conflicto adecuado a mi nueva historia. Como se trata de una reescritura de un proyecto anterior (en realidad, es casi que una nueva novela para los mismos personajes), tenía mucho camino recorrido en cuanto a caracterización de mis protagonistas: los conozco, sé qué voz tienen (esto es un chiste interno que podrás echarme en cara si alguna vez publico esta novela y llegas a leerla) y cómo actúan y, aunque he modificado un poco la dinámica entre los dos personajes principales para hacerla más creíble, la base de su relación es la misma y la comprendo lo suficientemente bien como para acelerar un poco esa fase previa a la escritura.

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Cómo corregir tu novela en 9 sencillos pasos

Cómo corregir tu novela en 9 sencillos pasos

LO MÁS DIFÍCIL DE ESCRIBIR UNA NOVELA no es el hecho de escribirla en sí, sino lo que viene antes (la planificación) y lo que viene después (la corrección). A mí me cuesta sobre todo ponerme a corregir, porque siempre tengo que quitar y añadir cosas, porque a todos nos atacan las inseguridades cuando hacemos cambios importantes y porque, al fin y al cabo, es un proceso duro y hasta repetitivo que puede incluso hacerme aborrecer lo que he escrito.

Tanto si es tu primera novela como si es la número 47, lo mejor es que sigas un proceso relativamente reglado a la hora de corregir. No hace falta que te impongas tampoco una disciplina militar, pero por lo menos asegúrate de terminar una fase antes de empezar con la siguiente (más que nada porque dividir una tarea grande en pequeñas tareas más pequeñas es siempre una buena idea, ya que marcarte objetivos a corto plazo es más efectivo para que tu cerebro se sienta satisfecho cuando los vas cumpliendo).

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Cómo separar el grano de la paja en tu novela

Cómo separar el grano de la paja en tu novela

CUANDO ESTABA ESCRIBIENDO el primer borrador de la novela que estoy en proceso de corregir ahora mismo (para la que me puse a buscar como loca si había lecheros en Berlín en 1961), tuve varios baches de escritura. No es la primera vez que me atasco, ni será la última, pero sí que ha sido especialmente duro para mí terminar esta novela, entre otras cosas porque he tardado más de lo que suelo en acabarla (también porque es más larga que las que he escrito antes) y porque la empecé antes de tiempo: sabía cómo quería que fuera el final pero no tenía claros puntos muy importantes de la estructura (como quién quería que fuera mi narrador) ni del tono que quería darle, así que no sabía cómo iba a llegar a ese final.

Normalmente, suelo planificar las cosas con mucho más cuidado y me hago una escaleta o lista de escenas, o por lo menos de lo que quiero que pase en cada capítulo. Pero esta vez me lancé a la piscina demasiado rápido, con cosas como «1971, Heike» como TODA indicación de lo que iba a ocurrir en el capítulo 3 (un capítulo que debía tener cerca de 15.000 palabras y que, claramente, iba a necesitar algo más que monólogos internos del personaje cuyo punto de vista quería explotar para funcionar).

Además, como me marqué a mí misma un objetivo diario de 700 palabras que me decidí a cumplir, la consecuencia clara de todo esto es que había días que me sentaba ante el Word sin saber qué se suponía que tenía que hacer con mis personajes. Así que ahora, corrigiendo, me toca leer (y eliminar o, al menos resumir), párrafos y párrafos de descripción de cómo mi Heike se prepara un café, se lo toma, mira el reloj de pared de la cocina, se levanta y lava los cacharros, limpia la encimera, se mira al espejo del pasillo, va al cuarto de baño, decide que es buen momento para fregar el suelo, etc. Es decir: paja. Relleno que escribí para cumplir con las 700 palabras diarias mientras encontraba la manera de hacer que Heike se decidiera a salir de casa y a ir a hablar con Fulanito de tal, que era lo que me interesaba que pasara.

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Plantilla para Excel: la estructura de los tres actos | Las herramientas del escritor (4)

Las herramientas del escritor

LA SEMANA PASADA te hablé de la estructura de los tres actos, uno de los modelos narrativos más aplicados en todo tipo de historias. Y te enseñé cómo yo misma he utilizado ese modelo para escribir mi última novela y cómo puedes hacer tú lo mismo. De hecho, utilicé un gráfico de Excel para visualizar en qué puntos mi novela se desvía de la guía, lo cual me ha servido para determinar qué zonas podría alargar un poco y cuáles funcionarían mejor si las acortara. No es algo determinante, pero sí una ayuda más para la fase de corrección, y una de las pocas que puedes calcular de forma objetiva.

Así que esta semana te traigo una plantilla descargable de Microsoft Excel para que tú también puedas calcular hacia en qué porcentaje de tu novela has colocado los puntos de inflexión y de giro. He intentado hacerla lo más sencilla posible, pero por si acaso voy a dedicar esta entrada a explicar cómo funciona. Para ello, voy a utilizar de modelo los datos correspondientes a mi novela publicada, Cuando la luna brille (que, por cierto, te animo a que compres si te interesan las historias de vikingos).
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La estructura narrativa de los tres actos

Esquinas Dobladas

EL NÚMERO TRES siempre ha sido clave a la hora de contar historias. En los cuentos populares (por los que no me avergüenza admitir que tengo una especial debilidad) siempre son tres las pruebas que debe superar el príncipe y tres los hermanos que salen en busca de aventuras. En la versión de Perrault, la Cenicienta acude a tres bailes durante tres noches seguidas; tres los intentos que tenía la hija del molinero para averiguar el nombre del Enano Saltarín (Rumplestiltskin) y tres eran las cualidades de la Blancanieves de los hermanos Grimm: blanca como la nieve (piel), roja como la sangre (labios), negra como el ébano (pelo). Y, por supuesto, no podemos olvidarnos de Los Tres Cerditos.

También son tres las partes tradicionales del cuento: la introducción, el nudo y el desenlace, en las que se basa esto de la estructura de los tres actos. De hecho, se trata de un modelo tan extendido que es más que probable que tú mismo hayas estado utilizándolo hasta cierto punto sin ni siquiera saber que lo estabas haciendo… La lógica te dice que tienes que presentar la situación y los personajes antes de que comience el conflicto propiamente dicho, entre otras razones porque necesitas que tus lectores empaticen con tus protagonistas antes de empezar a tirarles desgracias a la cara: necesitas que se interesen por lo que pueda pasarles. Pero, créeme, es mucho más sencillo y cómodo sentarte con un esquema de esta estructura y preguntarte cuáles van a ser tus puntos de inflexión antes de empezar a escribir que pararte en la página 74 porque no sabes adónde estás llevando tu historia y no tienes claro si has aumentado la tensión lo suficiente como para llegar ya al clímax. ¡Ojo! Esto no significa que no puedas ser un escritor de brújula. No quiere decir que tengas que tener una escaleta perfectamente detallada de cada escena de tu novela: simplemente necesitas saber más o menos en qué punto va a morir el mejor amigo del protagonista, por ejemplo. Y guiar las emociones de tu lector para que en ese punto se le escape la lagrimita que estás buscando.

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Los personajes en la novela histórica

Esquinas Dobladas

HACE ALGUNOS MESES te conté por qué escribo novela histórica. No es el único género que he trabajado (incluso tengo por ahí un par de patatas gordísimas en las que intenté inventarme un mundo distópico pseudo-postapocalíptico), pero junto al realista es en el que me siento más cómoda. También es uno de los géneros que más me gusta leer y que más disfruto. Entre otras razones, porque me encantan los buenos dramas y en épocas donde los resfriados se curaban con emplastos los dramas son bastante fáciles de conseguir.

Lo que te voy a decir es una obviedad, pero el contexto determina a los personajes. Por eso, los personajes de novela histórica son algo diferentes a los personajes de otros géneros, como la novela negra o la novela romántica contemporánea. Si escribes novela histórica, tienes que tener en cuenta de que el contexto de la narración no es el mismo que el tuyo de tu vida cotidiana, así que vas a tener que trabajar un poquito más.

De hecho, los personajes son una de las maneras más sencillas y a la vez más complejas de conseguir que tu lector se crea lo que le estás contando. Por una parte, lo normal es que tu novela (por regla general, que tampoco vamos a discriminar aquí a ningún tipo de experimento literario) tenga personajes: los vas a necesitar para que vivan la historia que quieres contar, de modo que si los haces interactuar con su medio para describirle el contexto a tu lector estás matando dos pájaros de un tiro. Aunque, por otra, está claro que hacer buenos personajes (irresistibles) no es tan fácil como parece. Así que ya sabes: a practicar y a leer mucho.

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El cuadro de diálogo «Buscar y reemplazar» de Microsoft Word | Las herramientas del escritor (3)

Las herramientas del (1)

CÓMO SÉ QUE TE ENCANTAN, hoy vengo con otro de mis tutoriales para escritores. Como ya hice con los anteriores, voy a ir explicándote pasito a pasito cómo puedes beneficiarte como escritor de la estupenda herramienta que es el cuadro de diálogo Buscar y reemplazar.

No sé tú, pero yo a estas alturas de la vida sería casi incapaz de vivir sin el Ctrl+F para buscar cosillas en internet. Word tiene su propio buscador, aunque un poquito más completo y con bastantes más funciones de las que parece a simple vista: ya te hablé un poquito de ello en la primera entrada de esta serie, pero hoy quiero profundizar. Porque, realmente, puede facilitarnos mucho la vida cuando trabajamos con un documento extenso, tanto mientras estamos escribiendo como más adelante, a la hora de corregir.

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