Documentación extrema (7) | De tropas de frontera

Esa nube tiene forma de oveja

UNA COSA QUE NUNCA ME HE PREOCUPADO por entender del todo son los rangos dentro de un ejército. Es decir, sé que un general se supone que es más que un soldado raso, pero poco más. De hecho, me gustaría saber cómo funciona todo eso de las charreteras y las insignias y los ascensos (y ya puestos, estaría genial saber de armas y estilos de lucha y, sobre todo, de maniobras y formaciones de ataque y defensa. Pero el ajedrez y el risk se me dan fatal, así que me conformo con leer los artículos de Ana Katzen sobre peleas y en dejar lagunas importantes en lo que escribo).

Pero, bueno, como soy una friki de la documentación y en mi novela ambientada en la Guerra Fría resulta que aparecen unos cuantos soldados me he animado a investigar sobre ello para no meter la pata en cuestiones del ejército.

Como no podía ser de otra manera, en mi novela aparece el Muro de Berlín. Y, claro, el Muro estaba guardado por guardias y soldados, y en un principio así los llamaba: «el soldado se rascó la oreja», «Fulanito miró al guardia a los ojos», «el arma del soldado le llamó la atención», etc. Pero, qué quieres que te diga, no me convencía nada de nada.

¿Quiénes guardaban las fronteras de la RDA?

El caso es que, supongo que porque a mi padre le encantan las pelis de espías (y a mí también, no te voy a mentir), siempre había pensado que los que vigilaban el Muro de Berlín eran los Vopos. Pero tampoco tenía muy claro qué eran los Vopos, así que empecé a buscar por ahí.

En realidad, Vopo es una abreviatura de Volkspolizist, que en alemán significa Policía del Pueblo. Si buscas Volkspolizei en Google, la primera página enterita es de artículos de la Wikipedia en un montón de idiomas. Supongo que ya te habrán dicho muchas veces, y si no es así te lo digo yo, que no hay que fiarse de la Wikipedia. Puedes leerla como apoyo en algunos casos, o para hacerte una idea general del asunto que estés investigando, pero te aconsejo que siempre contrastes lo que dice con otras fuentes y que no te tomes demasiado en serio ningún dato que encuentres en ella.

Cuando buscas Policía RDA, lo que hace es dirigirte a artículos sobre la Stasi, que era la policía secreta de Alemania Oriental. De hecho, es muy interesante saber sobre sus actividades (y me fue muy útil para otras escenas de la novela investigar un poco más a fondo sobre este organismo): la Stasi (abreviatura de Ministerium für Staatssicherheit, Ministerio para la Seguridad del Estado) era un organismo que recogía datos sobre la vida cotidiana de prácticamente todos los ciudadanos del país, especialmente de aquellos que por h o por b tuvieran o hubieran tenido algún tipo de contacto con el los países de fuera del Telón de Acero. Hoy en día es posible visitar sus archivos y mucha gente se maravilla de que haya registros sobre lo que hacían o dejaban de hacer en los ochenta. ¿Que cómo era posible? Porque cualquiera podía ser un delator para la Stasi. Un vecino, un compañero de trabajo o la panadera de la esquina. Nadie sabía quién trabajaba para la Stasi y la Stasi se aprovechaba de ello.

Y, de forma muy parecida a la Inquisición, cuando había algo que no encajaba, la Stasi no tenía problema alguno en enviarte a una de sus cárceles (y la gracia estaba en que nadie sabía dónde estaban esas cárceles: hoy día Hohenschönhauser es un museo y se pueden visitar las celdas y las salas de interrogatorios, pero parte del encanto de estos modos de represión es que ni siquiera los propios presos sabían dónde estaban).

Si te interesa saber más sobre el tema, te recomiendo el libro Stasiland, de Anna Funder, así como la película La vida de los otros, dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck. También algunos de los relatos recogidos por Svetlana Alexiévich en El fin del homo soviéticus tratan sobre los gulag y el equivalente soviético de la Stasi (a mí, personalmente, algunos de los testimonios me pusieron los pelos de punta: no son aptos para todos los estómagos).

Pero, volviendo a los soldados: ¿quién vigilaba pues la frontera? No era la policía secreta porque la labor de esta se hacía entre bastidores. ¿Entonces?

Bueno, tampoco eran los Vopos. Sus diferentes ramas se encargaban de asuntos como aguas, tráfico y transportes (aunque esta última gestionaba los pasaportes y por tanto sí que estaba en cierto modo relacionada con el Muro de Berlín y las restricciones de movilidad de personas entre un lado y otro). ¿Qué otro organismo me queda? Pues la NVA o Nationale Volksarmee (Ejército Nacional Popular). Esta a su vez tenía multitud de ramas y resulta que una de ellas era (¡bingo!) la Policía de Fronteras o Grenztruppen.

La verdad es que, como repito que no tengo ni idea de cómo funciona de verdad un ejército, podría haber seguido investigando en sitios como este, con información sobre las diferentes divisiones dentro de las Grenztruppen (e incluso fotos, que nunca vienen mal); o este otro tan simpático con dibujos de los uniformes; o este, que tiene una lista muy clara de los regimientos. Pero he decidido quedarme con la información que tengo y, aunque es posible que no sea del todo exacto, por lo menos mantener la coherencia a lo largo de toda mi historia dando por hecho que:

  • La Stasi manejaba el cotarro (y sus técnicas de interrogatorios y control de la población dan un poco de miedo).
  • En el Muro de Berlín los que vigilaban que no se saltara la gente eran los Grenztruppen, pertenecientes a la NVA.
  • Los  Vopos se dedicaban a otros asuntos y no hay que mezclar churras con merinas.

Y, bueno, ¡eso es todo! No sé si habrás aprendido algo hoy conmigo, pero a mí al menos sí me ha servido para descubrir algún que otro dato interesante y para aclararme un poco las ideas. Me horroriza que después de todo haya gazapos en mi historia (que los habrá), por lo que quiero reducirlos al menor número posible. Como siempre, si te ha gustado ¡anímate a compartir! Y si tienes cualquier duda, queja o sugerencia no dudes en dejar un comentario. ¡Hasta el miércoles que viene!

Crédito de la foto: © National Archives

Elena

Elena

Escritora de novela histórica, porque soy una friki de la documentación. Leo de todo, colecciono marcapáginas y postales y me encantan las tragedias bien gordas. En mis ratos libres aprendo alemán y veo vídeos de ballet. También toco el piano y hago experimentos culinarios que no siempre se pueden comer. ¡Y he publicado una novela sobre vikingos!
Elena

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