Cómo sobrevivir al NaNoWriMo sin perder la cordura

Cómo sobrevivir al NaNoWriMo sin perder la cordura

LA ENTRADA DE ESTA SEMANA va a ser muy cortita por dos razones: la primera es que se suponía que hoy tocaba Postre Literario, pero por una serie de problemas técnicos no vamos a tener postre en noviembre (véase esto:)

La segunda razón es que este mes está siendo un poco caótico porque (cómo no) tengo mil cosas entre manos y una de ellas es el NaNoWriMo. Bueno, no del todo: ni siquiera estoy haciendo el NaNo de verdad. Me he medio marcado el objetivo que me ha dado la gana y si me sigues en twitter ya debes saber (porque soy una pesada) que lo estoy cumpliendo (más o menos).

El caso es que hace dieciséis días empecé a escribir una nueva novela, que de nueva tiene más bien poco, porque como ya te he contado en alguna ocasión es un remake de una patata anterior, de esas que al releerlas hacen que me den ganas de ir a esconderme con las pelusas de debajo de la cama. Como soy bastante consciente de que no voy a conseguir escribir 50.000 palabras en un mes, he vuelto a marcarme el objetivo de 700 palabras diarias pero, sobre todo, quiero escribir todos los días de noviembre. ¡Y de momento lo estoy consiguiendo! No voy a descubrirte las Américas con esto, pero he aquí mi secreto:

Cómo sobrevivir al NaNoWriMo sin perder la cordura

1. Organízate bien antes de empezar

Por supuesto, ten claro sobre qué vas a escribir. Decídete por una idea y apuesta por ella. Aclárate, toma las decisiones necesarias, documéntate si lo necesitas y, sobre todo, prepara una escaleta. Puede parecer mucho trabajo antes siquiera de escribir la primera línea, pero créeme: es trabajo que no vas a tener que hacer después y, sobre todo, tiempo que vas a ganar.

2. Márcate una rutina

Reserva cada día un ratito para escribir. Sé que es difícil y que todos tenemos vida fuera de aquí, pero si no te lo propones el tiempo no va a salir de debajo de las piedras. Creo que lo mejor es marcarse objetivos realistas: si nunca has escrito más de 1.000 palabras en un día, quizás no sea la mejor idea ir a por 5.000 en media hora. Cada uno sabe qué ritmo puede llevar: adáptate y ponte metas sencillas. Ir cumpliéndolas te dará ánimos para resistir todo el mes y te sentirás satisfecho por estar aprovechando el tiempo.

3. No te desanimes

Porque, a ver, si no lo consigues tampoco pasa nada. El mundo no va a acabarse y, en realidad, si cuando acabe noviembre solo has escrito 1.500 palabras ¡significa que tienes 1.500 palabras que antes no tenías! Todo lo que consigas es positivo. ¡Tampoco es bueno compararse! Hay gente ahí fuera que escribe muy rápido y, probablemente, mucho mejor que tú, pero no pierdas el tiempo lamentándote porque no eres tan bueno. Céntrate en tu manuscrito y siéntete satisfecho de lo que estás haciendo, que merece mucho la pena.

4. Sigue escribiendo después del NaNoWriMo

Si consigues terminar el reto ¡enhorabuena! Si no, ¡enhorabuena también! Pero tu novela aún no está acabada. Sigue escribiendo, al mismo ritmo o al que puedas marcarte, en diciembre y enero y durante todo el año. Y, cuando por fin le pongas el punto y final a tu novela, ¡corrígela! Uno de las mayores pegas del NaNo es que premia la cantidad sobre la calidad, así que es probable que necesite un par de revisiones. ¡Pues a por ello!

Como ves, no te he descubierto las Américas. Ni siquiera voy a pararme a llenarte esto de enlaces útiles (hay cien mil blogs en internet con consejos para el NaNo y la mayoría son de gran ayuda) ¡porque tengo que marcharme corriendo! Todavía tengo que llegar a las 700 palabras de hoy. ¡Hasta la semana que viene!


BONUS: La app que me está salvando la vida este mes se llama Writeometer (para Android, no sé si habrá algo similar para iOS), es gratuita, y me hace unos gráficos tan chulos como este (a día de ayer):

El vuelo de la alondra - Wordcount Writeometer
¿Te animas a probarla?
Elena

Elena

Escritora de novela histórica, porque soy una friki de la documentación. Leo de todo, colecciono marcapáginas y postales y me encantan las tragedias bien gordas. En mis ratos libres aprendo alemán y veo vídeos de ballet. También toco el piano y hago experimentos culinarios que no siempre se pueden comer. ¡Y he publicado una novela sobre vikingos!
Elena

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