7 pasos para enamorarte de la novela histórica (también como escritor)

7 pasos para enamorarte de la novela histórica (también como escritor) - Esquinas Dobladas

ANTES DEL VERANO publiqué en el blog la primera parte de este artículo, en el que reuní los cinco pasos que cualquier lector necesita para iniciarse como amante de la novela histórica. Hoy vengo a darte otros siete pasos para enamorarte de este género, pero esta vez como escritor (o escritora).

De hecho, ya te hablé del tema cuando te conté por qué creo yo que leemos novela histórica y  por qué escribo yo este género. Voy a profundizar un poquito más en ello y a darte las claves para que tú también, con un poquito de trabajo y paciencia, puedas escribir una novela histórica.

Siete pasos para enamorarte de la novela histórica (también como escritor)

1. Lee mucha novela histórica

Para empezar, porque se supone que te gusta el género y por eso quieres escribir novela histórica. Y para seguir porque hay que tener muy claro, sobre todo, qué es lo que no hay que hacer: véase el infodumping de Dime quién soy.

2. Tómatelo con calma

No tengas prisa. Vas a tener que documentarte y vas a tener que aprender mucho, y para eso lo que hace falta es tiempo y paciencia. La parte buena de todo esto (aparte de que te convertirás en un experto en la época que vayas a tratar) es que la novela histórica nunca se pasa de moda.

3. Trabaja tu novela

Trabájala, como en cualquier otro género. No por ser histórica o de ciencia ficción o romántica deja de ser una novela, y como tal, sobre todo si eres principiante, debes tener en cuenta temas como la estructura o el desarrollo de personajes. Te animo a que te des un paseo por las entradas antiguas de mi blog, especialmente por la categoría de Con la punta afilada (trucos y consejos para escritores), donde vas a encontrar recursos de todo tipo.

4. Documéntate

Aquí empieza lo bueno. La documentación es uno de los puntos diferenciales y característicos de la novela histórica ¡y a mí me encanta! Hay mucha gente que se asusta con esto de la documentación, pero no hay nada más sencillo. Hay que ir paso a paso y empezar por lo básico. Ya verás, en cuanto le cojas el gusanillo acabarás como yo, rebuscando detalles insignificantes y escribiendo artículos sobre ello.

También hay que tener en cuenta que no basta con leerse la biografía del rey tal: sobre todo hay que intentar entender la forma de vida de las personas de la época, como bien dice este fragmento de un artículo en HistoricalNovels.info:

Las personas que vivían en el pasado tenían actitudes muy diferentes hacia muchos aspectos de la vida comparadas con las que tenemos hoy. La ficción histórica falla estrepitosamente cuando los personajes parecen hombres y mujeres modernos, vestidos con disfraces caprichosos.

No soy la única que ha explicado los entresijos de la documentación histórica: por aquí tienes un maravilloso vídeo de la autora K.M. Weiland (nunca me cansaré de recomendar su blog) .Y, si todavía tienes dudas, estúdiate bien este pedazo de artículo de David Yagüe en XX Siglos.

5. Deja de documentarte

Ya, ya sé que acabo de decirte que te documentes. Pero es que una vez que empiezas es muy difícil parar. Muy, muy difícil. Es como cuando empiezas a fumar (o cuando te enganchas a una telenovela). Pero en algún momento tienes que parar y ponerte a escribir.

Lo sé, prácticamente misión imposible.

6. Encuentra un equilibrio entre realidad y ficción

Este es un punto peliagudo: la verosimilitud es importante, pero nunca más que tu trama y tus personajes. Estás escribiendo ficción, no ensayo, pese a lo que algunos autores intentan hacernos creer (aprovecho para recordarte que intentes por todos los medios evitar el infame infodumping).

Nadie espera (ni quiere) que tus personajes del siglo XII hablen el castellano de la época, pero tampoco te pases de listo metiendo un ferrocarril entre las cosas que descubrió Marco Polo en sus viajes porque el anacronismo es demasiado obvio. Puedes tomarte licencias, siempre que le dejes claro al lector qué ocurrió de verdad y qué forma parte de tu aportación (para esto son especialmente útiles las notas o apéndices finales dejando claras las cosas, como bien aconseja Alejandro Fernández Monte en este artículo para SimplementeMJ); puedes incluso teorizar sobre puntos oscuros de la historia, dando tu propia versión de los hechos.

Es de hecho un debate muy interesante (casi al nivel de este de cuándo se termina la novela histórica), como explica Sabino Fernández en este artículo en la web de José Guadalajara. ¿Hasta qué punto se puede sacrificar la verosimilitud para causar efecto? Yo vuelvo a quedarme con los consejos de K.M. Weiland: hay que ser fiel a la realidad todo lo que se pueda, pero sin pasarse. Como en el Precio Justo.

Para muestra, un botón. Una anécdota del escritor Tim Willocks en la web Writing Historical Novels:

En aquel momento me encontré preguntándome si había un reloj de carillón en París en 1572, porque habría sido muy útil, por razones de trama, que mi héroe lo escuchara. Después de varias horas de investigación descubrí no solo que el reloj de la Conciergerie repicaba: estaba en la localización perfecta para ser escuchado en el momento que lo necesitaba. Escribí las escenas. Las campanadas funcionaban maravillosamente. Un mes después descubrí que el carillón no había sido instalado en aquel reloj hasta 1573, con Enrique III. ¿Elimino el carillón y reescribo tres capítulos? ¿Hay una sola alma entre los pocos que vayan a leer el libro que sabrán tan extremadamente oscuro dato? Si la hay, ¿me perdonarán?

7. Cuando termines, escribe otra novela histórica

La práctica hace al maestro, y cuantas más veces repitas el proceso mejor se te va a dar. Hay autores que se especializan en una sola época y se convierten en verdaderos expertos, ya que ambientan todas sus novelas en el mismo lugar y tiempo. Yo la verdad es que prefiero comenzar desde cero con cada nuevo proyecto, con toda la documentación que eso conlleva, porque escribo novela histórica para aprender cosas nuevas.

De hecho, una de las preguntas que me hacen siempre que hablo de Cuando la luna brille es ¿y por qué de vikingos? Mi respuesta es siempre la misma: porque antes de escribir la novela no sabía nada sobre ellos. Y, ahora, fíjate, doy hasta conferencias (si quieres aprender tres datos curiosos sobre estos señores te recomiendo que les eches un vistazo a estos tres mini vídeos).

¡Y hasta aquí el artículo de hoy! Si te ha gustado, compártelo o deja un comentario ¡y no te vayas muy lejos porque la semana que viene toca un nuevo  postre literario! Para no perderte nada de nada, suscríbete a mi lista de correo ¡y a doblar esquinas!

Elena

Elena

Escritora de novela histórica, porque soy una friki de la documentación. Leo de todo, colecciono marcapáginas y postales y me encantan las tragedias bien gordas. En mis ratos libres aprendo alemán y veo vídeos de ballet. También toco el piano y hago experimentos culinarios que no siempre se pueden comer. ¡Y he publicado una novela sobre vikingos!
Elena

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