Cinco pasos para enamorarte de la novela histórica

Cinco pasos para enamorarte de la novela histórica – Esquinas Dobladas

ESTE FIN DE SEMANA he estado buceando un poco en el baúl de los recuerdos: si me sigues en Instagram y viste mis stories, sabrás que estuve revisando y actualizando la libreta en la que tengo apuntados todos los libros que he leído desde 2006: no recuerdo muy bien por qué con doce años me pareció una buena idea llevar un registro de mis lecturas; parece ser que los señores de Goodreads tuvieron una idea parecida y desarrollaron la plataforma ese mismo año.

Quizás tuvo algo que ver que fue ese año en el que empecé a escribir mis primeras patatas (de las que puedes leer unos convenientemente horrorosos extractos por aquí), pero el caso es que por aquella época se conoce que yo tenía mucho tiempo porque leía un montón: más de 100 libros al año, cuando en 2016 fueron solamente 36. Claro que los libros de aquella época eran cosillas más bien cortitas y ahora, aparte de que tengo ochenta mil asuntos más entre manos, leo otro tipo de libros. ¡Y puedo decir que siempre he estado por encima de la media nacional!

El caso es que en esa libreta hay de todo: libros buenísimos, libros malísimos, de un montón de géneros distintos y de todo tipo de autores. Es curioso ver también cómo han ido cambiando mis gustos y preferencias y, la verdad, el hecho de que se puedan recorrer los últimos once años de mi vida a través de lo que he leído me parece una idea de lo más romántica.

Pero, como no podía ser de otra manera, pese a la variedad que hay en esa lista, lo que más destacan son las novelas históricas. Porque, al fin y al cabo, es mi género favorito y la cabra acaba tirando al monte. También es cierto que las primeras novelas históricas (en cierto modo se les puede llamar así) que aparecen en mi registro son los cómics de Astérix y Obelix (que, ya que estamos, aprovecho para recomendar a todo el mundo: me encantaron con doce años, pero cada vez que los releo, después de haber estudiado historia y latín y francés, descubro bromas y matices nuevos).

Y por eso, porque me encanta este tipo de novelas (y porque, a ver, soy escritora de novela histórica así que me conviene barrer para casa), me da mucha pena leer comentarios como este de Cris Mandarica en mi artículo sobre el infodumping de Dime quién soy: pese a que las encuestas muestran que la ficción histórica es uno de los géneros más leídos en España (vuelvo a enlazar a este artículo que escribí el año pasado al respecto), hay todavía mucha gente que ve la novela histórica como algo pesado, aburrido e infumable.

¡Y no es verdad! Gran parte de la culpa la tienen libros como (se nota que me encantó, ¿eh?) Dime quién soy y tantísimos otros, que al final no son más que una muestra del ego del autor, que quiere que le reconozcamos esa fantástica labor de documentación que ha realizado.

Así que es por eso que, buscando reivindicar la novela histórica como un género entretenido con el que, efectivamente, se puede aprender mucho, pero con el que también es posible pasar un buen rato disfrutando de la lectura, traigo hoy estos cinco pasos para iniciarte como lector de novela histórica.

Cinco pasos para enamorarte de la novela histórica

1. Escoge una época que te guste

No tengo estadísticas para esto, pero por lo que se puede ver en las estanterías de las librerías, parece que hay dos grandes tendencias en la novela histórica: los libros de romanos y los libros de la Segunda Guerra Mundial. Si nos centramos solo en autores españoles, otro momento muy recurrente como ambientación de las novelas es la Guerra Civil.

Yo, personalmente, suelo huir de estos libros, por la sencilla razón de que prefiero leer sobre épocas y ambientes que no conozco (y por esto escribí una novela de vikingos): lo que quiero decir es que no tienes por qué leer una novela de romanos si no te gustan los romanos. Hay muchas más etapas en la historia que puedes descubrir: ¡anímate y salte de la norma!

2. Huye de los bestsellers

Este consejo tómalo con pinzas. No existe por supuesto una relación directamente proporcional en el sentido matemático entre las ventas y la baja calidad (ni al contrario tampoco, cuidado), pero la verdad es que a mí los libros muy vendidos (que, además, suelen ser muy gordos también) me huelen a infodumping.

Como en todo, claro, hay excepciones. La ladrona de libros, por ejemplo, es una novela que me encanta y que todo el mundo conoce. Pero, a veces, las verdaderas joyas del género pasan más desapercibidas, porque están escondidas entre las colecciones en tapa blanda de las editoriales: un ejemplo de libro modestillo que está entre mis favoritos es Endrina y el secreto del peregrino, de Concha López Narváez.

Por eso, antes de lanzarte directamente a por el bestseller de moda, hazme caso y aplica el siguiente consejo:

3. Lee el comienzo

Ya te traje en este artículo una colección de mis comienzos favoritos y te conté por qué me parecían geniales: atrapan, cuentan de qué va a ir la novela, ganan fuerza en la relectura.

Por eso, antes de comprar el libro (cualquiera, en realidad, no solo las novelas históricas), ojéalo. Lee el primer párrafo, échale un vistacillo a la sinopsis. Si puedes, pregúntale al librero (o lee algunas de las opiniones en Amazon o Goodreads, pero huyendo tanto de las de una estrella como de las de cinco). Y, si la época y el comienzo te convencen, anímate.

4. Está permitido abandonar

Pero no siempre acertamos. Hay muchos libros que prometen pero que pierden fuelle hacia la mitad (en mi opinión, es lo que le ocurre a Sarah Lark, que no termina de estructurar correctamente sus novelas). ¿Y si no te está convenciendo hacia la mitad?

Puedes dejarlo. Esto es algo que yo tengo que aprender a hacer, porque cualquiera diría que me están apuntando con una pistola para que termine el libro. Pero, si no te aporta nada su lectura, ¿para qué continuar? Abandónalo y pasa a otra cosa. Hay demasiados libros buenos por leer esperándote como para que le jures fidelidad a uno malo.

5. Sigue a tus autores favoritos

Y, cuando encuentres a un autor o autora que te guste, busca más libros suyos. Aunque estén ambientados en épocas diferentes y tengan planteamientos muy distintos, las probabilidades de que vuelva a conquistarte son altas: es lo que a mí me ocurre, por ejemplo, con Tracy Chevalier.

¡Y vuelve a comenzar el ciclo! Al menos, dale una oportunidad a la novela histórica ¡porque merece mucho la pena!

(Para más adelante tengo planeado un artículo para aquellos que queráis dar un paso más allá y comenzar a escribir novela histórica: si no quieres perderte nada, no te olvides de suscribirte).

Y ahora, ¡cuéntame! ¿Eres lector asiduo de novela histórica? ¿No te convence para nada este género? ¿Cuál es la mejor (o la peor) novela histórica que has leído? Si quieres que te recomiende alguna, cuéntame qué tipo de libros suelen gustarte ¡y estaré encantada de hablarte de algunos de mis favoritos! (Nos vemos dentro de dos semanas, que el miércoles que viene María Vogel nos trae un postre literario de Palmeras en la nieve).

Elena

Elena

Escritora de novela histórica, porque soy una friki de la documentación. Leo de todo, colecciono marcapáginas y postales y me encantan las tragedias bien gordas. En mis ratos libres aprendo alemán y veo vídeos de ballet. También toco el piano y hago experimentos culinarios que no siempre se pueden comer. ¡Y he publicado una novela sobre vikingos!
Elena

¡Compártelo!

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedInPin on PinterestEmail this to someone

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *