El personaje más vivo que he creado (se llama Kevin)

El personaje más vivo que he creado – Esquinas Dobladas

DESDE QUE TENÍA DOCE AÑOS he creado muchos personajes. Los primeros, como te podrás imaginar, más que personajes eran patatas, como las historias que me inventé para ellos, aunque poco a poco fui mejorando y hoy en día puedo decir que estoy bastante orgullosa de algunos de ellos: por ejemplo, de Ellisif, la protagonista de Cuando la luna brille. Y de Heike, a la que espero poder presentarte dentro de poquito.

Y creo que todos hemos oído ese lugar común de que los libros de un escritor son como sus hijos, y de que una vez que diseñamos a nuestros personajes estos toman las riendas de la narración y hacen con sus historias lo que les da la gana. En cierto modo es así, aunque esto no es más que una manera bonita de decir que una vez que le das a un personaje una personalidad y un conjunto de valores, no puedes traicionarlos, y a veces por mucho que quieras empeñarte en que tu trama vaya por un sitio tienes que tener en cuenta que son esos personajes los que van a tener que llevarla, y no tú.

Pero por eso nunca habría imaginado que mi pequeño Kevin llegaría tan lejos.

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Cómo aprendí a escribir niños

Cómo aprendí a escribir niños

NUNCA HE ESCRITO para niños y, de hecho, me parece una de las cosas más difíciles que puede intentar un escritor: creo que me volvería loca intentando adaptar la trama, el vocabulario y, en realidad, toda la historia para un público al que, desgraciadamente, no termino de comprender. El tipo de historias que me gusta leer y escribir no son precisamente infantiles (qué le vamos a hacer, me encantan los dramas y las tragedias y los argumentos complicados y tristes), así que de momento no es algo que me vea intentando. Eso sí, admiro profundamente a los escritores de libros infantiles. Muy, muy profundamente.

Pero lo que sí que he hecho (o más bien me he forzado a hacer) ha sido escribir (crear) personajes que son niños. Es algo que estuve evitando durante mucho tiempo: ya en mi primera patata (esa que escribí con doce años y que por alguna razón sigo mencionando de vez en cuando) me dije que no me interesaba escribir sobre personajes de mi edad y planté a mi protagonista en la universidad (y en Nueva York), sin tener obviamente ni idea ni de cómo manejar  ni una cosa ni la otra. Un consejo bastante extendido en el mundo de la escritura es que escribas sobre lo que sabes, pero a mí me parecía más seguro meterme en camisas de once varas que escribir sobre niños. Y, desde entonces, esa aparente fobia que tengo se ha ido incrementando.

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Los personajes en la novela histórica

Esquinas Dobladas

HACE ALGUNOS MESES te conté por qué escribo novela histórica. No es el único género que he trabajado (incluso tengo por ahí un par de patatas gordísimas en las que intenté inventarme un mundo distópico pseudo-postapocalíptico), pero junto al realista es en el que me siento más cómoda. También es uno de los géneros que más me gusta leer y que más disfruto. Entre otras razones, porque me encantan los buenos dramas y en épocas donde los resfriados se curaban con emplastos los dramas son bastante fáciles de conseguir.

Lo que te voy a decir es una obviedad, pero el contexto determina a los personajes. Por eso, los personajes de novela histórica son algo diferentes a los personajes de otros géneros, como la novela negra o la novela romántica contemporánea. Si escribes novela histórica, tienes que tener en cuenta de que el contexto de la narración no es el mismo que el tuyo de tu vida cotidiana, así que vas a tener que trabajar un poquito más.

De hecho, los personajes son una de las maneras más sencillas y a la vez más complejas de conseguir que tu lector se crea lo que le estás contando. Por una parte, lo normal es que tu novela (por regla general, que tampoco vamos a discriminar aquí a ningún tipo de experimento literario) tenga personajes: los vas a necesitar para que vivan la historia que quieres contar, de modo que si los haces interactuar con su medio para describirle el contexto a tu lector estás matando dos pájaros de un tiro. Aunque, por otra, está claro que hacer buenos personajes (irresistibles) no es tan fácil como parece. Así que ya sabes: a practicar y a leer mucho.

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Cómo construir personajes irresistibles que atrapen al lector

cómo construir personajes irresistibles que atrapen al lector

EL CORAZÓN DE TU NOVELA son los personajes. Si vas a fallar en algo (que, a ver, es mejor que no lo hagas, pero errores tenemos todos y siempre habrá cosas que se nos den peor y en las que cojeemos), por favor (por favor), que no sea en los personajes. Hasta las novelas con una trama paupérrima o con un trasfondo poco definido (o, por qué no, un final terrible, apresurado y poco satisfactorio) pueden ganarse un rincón de honor en nuestro corazoncito lector si tienen unos buenos personajes. Y esto sirve para todos los géneros y subgéneros y es extrapolable a series, películas, videojuegos y demás modos de contar historias.

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¿Tus personajes comen turrón?

¿Tus personajes comen turrón?

SOY PERFECTAMENTE CONSCIENTE de que vivimos en un mundo globalizado y de que hoy en día podemos encontrar gorritos de Papá Noel prácticamente en todo el mundo en estas fechas. Sin embargo, no en todos los sitios se celebra la Navidad, ni se le da el mismo significado que podemos darle cada uno en nuestras casas. Las diferencias interculturales son especialmente marcadas cuando hablamos de tradiciones y costumbres.

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