Cómo superar la crisis de mitad de novela

Llevo varios meses con rachas bastante irregulares de escritura: atracones y después días y semanas de vacío y, ahora, cada vez que intento ponerme con el documento, me bloqueo leyendo las últimas líneas y mirando el contador de palabras que no crece.

Reseña: «Leña», José Pedro García Parejo | Premios Guillermo de Baskerville’16

Aunque es el primero de los veinte relatos de Leña el que da nombre a la colección, mis favoritos son sin duda los cinco últimos. No sé qué criterio habrá seguido el autor a la hora de ordenar los relatos, pero el hecho de que mi interés y gusto personal por estos haya ido en aumento ha contribuido y mucho a que mi percepción personal del libro en su conjunto sea bastante positiva.

La sencillez de «La niña de los fósforos»

Seguro que te suena: una niñita enciende una cerilla tras otra de las que no ha conseguido vender en el día de San Silvestre y cada fósforo le trae una ilusión: las tres primeras (porque son tres, claro) le muestran una estufa, un banquete y un árbol de Navidad y la última es la imagen de su abuela muerta que se la lleva al cielo. De hecho, si lo piensas, es todo de lo más trágico: una niña pobre que muere de hipotermia. Pero Andersen se encarga de que, aparte de la lógica lástima que nos da la pobre niña, su agonía y desgracia nos parezca hermosa.

Un año doblando esquinas

Llevaba yo varios días estrujándome los sesos para decidir sobre qué iba a hablarte esta semana (tengo algunas entradas medio pensadas pero tengo que trabajar un poquito más sobre ellas y se me echaba el tiempo encima) cuando, casi por casualidad, me dio por mirar el calendario ¡y me di cuenta de que llevo un año ya escribiendo en este blog! Así que al he decidido que esta entrada va a ser un total refrito de agradecimientos, resúmenes y publicidad descarada.

Archivo de entradas

Bien ordenadito por categorías y temática, aquí tienes un archivo completo de las entradas publicadas hasta ahora por mí en Esquinas Dobladas.

Dale forma a tu novela | De la idea a la escaleta

Para que me quede una historia redonda, he decidido utilizar el famoso modelo de los tres actos: para ello, lo primero que he hecho ha sido decidir cuáles van a ser mi desencadenante (o llamada a la aventura), mis puntos de inflexión (tres), de giro (dos) y el clímax.