EL OTRO DÍA leí este completísimo artículo que Gabriella Campbell publicó en su blog sobre formas de obtener inspiración y, aunque reúne otras 33 técnicas geniales para tener ideas, lo cierto es que a mí la que mejor me funciona es la número uno: lo que Gabriella y James Altucher llaman sexo de ideas y que yo (quizás porque estuve trabajando en una asociación de estas características) llamo Filosofía Cluster.
HACIENDO UNA COSA que no se debe hacer nunca (cuándo haré caso de mis propios consejos…), estoy intentando arreglar el primer párrafo de la novela que estoy escribiendo. Digo que es algo que no se debe hacer nunca porque no es muy aconsejable ponerse a corregir cuando todavía no está el primer borrador terminado, pero como últimamente estoy escribiendo un poco a rachas (hay días que parece que todo fluye y días que no consigo poner dos palabras juntas) y como (otra de las causas de mi crisis de mitad de novela) tampoco puedo dedicarle a escribir todo el tiempo que me gustaría, me he dicho que tampoco viene mal replantearme un poco el concepto y adónde quiero llegar con esta novela. Porque tener una dirección en la que viajar me ayuda a seguir adelante, pero tener claro de dónde parto también me ayuda a situarme.
Y todo esto me lleva a la primera frase. Ay, la primera frase. La más complicada de toda la novela. Es la frase que debe atrapar al lector, que aún no sabe nada de ti. No sabe nada de tus personajes, no le importa lo que les pase y, si es como yo, ha empezado a leer tu novela porque quiere deshacerse de la resaca de la última que ha leído.
Para hoy tenía claro que quería hablarte de algo relacionado con la Navidad: tenía varias opciones y he estado a un paso de escribir una entrada sobre El Cascanueces o el Cuento de Navidad de Dickens (lo dejaremos para futuras navidades), pero entonces me acordé de un cuentecillo muy cortito de Hans Christian Andersen que se llama La niña de los fósforos o La vendedora de fósforos. Es un cuento tristísimo (aunque la mayoría de los cuentos de Andersen son tristes; ¿has leído La Sirenita?) y muy sencillo, pero precisamente por eso es tan bonito.
La sencillez de La niña de los fósforos
Seguro que te suena: una niñita enciende una cerilla tras otra de las que no ha conseguido vender en el día de San Silvestre y cada fósforo le trae una ilusión: las tres primeras (porque son tres, claro) le muestran una estufa, un banquete y un árbol de Navidad y la última es la imagen de su abuela muerta que se la lleva al cielo. De hecho, si lo piensas, es todo de lo más trágico: una niña pobre que muere de hipotermia. Pero Andersen se encarga de que, aparte de la lógica lástima que nos da la pobre niña, su agonía y desgracia nos parezca hermosa.
Es curioso, pero lo que mejor funciona en Navidad son las cosas sencillas (que no simples): seguro que los recuerdos más entrañables que tienes de estas fechas son de cosas sencillas, de ir a buscar musgo al campo para el portal de Belén o de dejarles leche en un platito a los Reyes Magos, ¿a que sí?
¡YA ESTÁ AQUÍ la segunda reseña para los Premios Guillermo de Baskerville 2016! Soy jurado en la categoría de libros de relato de estos premios que organizan desde Libros Prohibidos: de aquí a enero voy a colgar aquí las reseñas de los nominados. ¡Ya puedes leer la del primero, Así no vamos a ninguna parte, de Pablo Garcinuño!
SI ME SIGUES EN redes sociales o si frecuentas la web de Libros prohibidos, ya sabrás que soy parte del jurado de la categoría de libro de relatos de los Premios Guillermo de Baskerville 2016. Los organizan anualmente desde esta web con el objetivo de mejorar la visibilidad de autores independientes poco conocidos. ¡Lo cual es una gran iniciativa!
Por tanto, de aquí al próximo 12 de enero de 2017 voy a publicar las reseñas de los cinco nominados en la categoría de libro de relatos. ¡Estate atento si no quieres perderte ninguna!
Ya he terminado el primero de los libros, así que vamos con la primera reseña:
HACE UNAS SEMANAS me puse a hacer limpieza en casa y amontoné todos los libros que tengo pendientes de leer para este verano (y que al paso que voy no voy a tener tiempo de terminar). La verdad es que me agobié un poco, así que abrí esta encuesta en twitter: