Escribir novelas con un trabajo a tiempo completo

Escribir novelas con un trabajo a tiempo completo | Esquinas Dobladas

Llevo publicando novelas desde 2016 y escribiéndolas desde que tenía 12 años, y salvo honrosas excepciones (situaciones puntuales que apenas duraban unos meses) nunca he podido dedicarme a la escritura a tiempo completo. Es difícil compaginarlo todo, especialmente cuando descubres que dedicarse a la escritura no consiste solo en juntar letras: hay que dedicarle tiempo a las redes, a la promoción en medios tradicionales, eventos presenciales y todo un sinfín de pequeñas tareas que poco a poco se van comiendo el poco tiempo libre que tienes y que, en teoría, debería ser tu tiempo de escribir.

Escribir novelas con un trabajo a tiempo completo

Tienes un trabajo pero quieres escribir

Antes de nada, ¡enhorabuena! La mejor decisión que has podido tomar es esta de buscarte un trabajo que te dé una cierta estabilidad económica, porque siento decirte que vivir de escribir es muy complicado y suele estar bastante lejos de los escritores noveles que comienzan su andadura en el mundo editorial.

Pero, claro, un trabajo, especialmente si es a tiempo completo, se va a llevar gran parte de tus energías y a ti te gustaría dedicar toda esa fuerza a la escritura. ¿Te suena? Es la realidad que tenemos muchos escritores. La mayoría de los autores cuyos títulos ves en las mesas de las librerías no nos dedicamos exclusivamente a escribir, sino que compaginamos esta actividad con otras cosas que nos ayudan a pagar las facturas y nos permiten, también, dedicarnos en la medida de lo posible a una industria tan volátil como lo es la del libro, sin depender de los vaivenes de las ventas de libros o de tener que sacar nueva novela cada seis meses para poder mantenernos.

De hecho, dentro de los escritores que aseguran que ellos sí pueden vivir de escribir, o vivir de los libros, hay un grandísimo porcentaje que lo hace no solo de las liquidaciones de sus derechos de autor, sino que escriben columnas en periódicos, o imparten clases en cursos especializados o másteres de escritura o edición, o imparten conferencias regularmente, o han encontrado otro nicho dentro del complejo mundo del libro para compensar la precariedad que muchas veces caracteriza a la profesión de escritor.

Cuatro novelas publicadas con un trabajo a tiempo completo

Mi caso no es diferente al de la gran mayoría de los escritores españoles: tengo un trabajo a tiempo completo que me da de comer y, por otro lado, escribo novelas históricas.

No te voy a mentir diciéndote que todos los días me levanto con una energía infinita y que llego siempre a todo, ni que el cansancio de los días que se complican en el trabajo no afecta a mi creatividad, ni que tengo una capacidad bárbara para producir capítulos de novelas de máxima calidad al primer intento a cualquier hora del día, ni que no necesito dormir tanto como el resto de los mortales.

Es difícil, claro que sí. Supone sacrificar tu tiempo libre en otro trabajo, que no está excesivamente bien remunerado y que requiere muchas horas y mucho de una misma. Supone, también, planear tus vacaciones para que coincidan con los eventos que tienes fuera de la ciudad, y llevar la agenda con mucha atención para que todo encaje.

Entonces, ¿por qué llevo diez años haciéndolo? ¿Por qué pienso seguir jugando a los malabares para conjugarlo todo?

Sencillamente, porque me gusta. Me gusta crear historias, y me gusta compartirlas con los lectores, y me encanta charlar sobre libros con quienes se acercan a escucharme en cada encuentro, y puedo pasarme horas buscando detalles minúsculos que quiero incluir en una frase de mi novela. Para mí, sin duda, merece la pena.

Mi rutina de escritura

Lo bonito de esta profesión es que cada día es totalmente diferente al anterior. No es lo mismo estar documentándote para escribir la próxima novela que estar ya corrigiendo galeradas para una publicación inminente. Hay días que me centro más en crear contenido para redes, otros que están dedicados a preparar talleres, y otros que son de escritura pura y dura desde que me siento en la silla.

Para muestra, un botón:

08:00 — Oficina
16:30 — Preparación de materiales para taller infantil de animación a la lectura
17:15 — Entrevista con la radio para promocionar evento
18:00 — Oficina
19:30 — Planificación de próximo proyecto

El jueves pasado, un jueves cualquiera. Terminé leyendo un ratito antes de la cena y me acosté temprano.

Efectivamente, no escribí ni una sola palabra de una novela. Pero preparé una parte de uno de los talleres que tengo en breve en Coria, me entrevistaron por teléfono para la radio para promocionar la presentación que tengo en Don Benito la semana que viene y dediqué un ratito a organizarme y poner en pie las ideas que tengo para un proyecto que vendrá muy pronto. Este tipo de tareas algo menos creativas, que tienen que ver más con la parte administrativa del trabajo, son las que suelo dejar para los días que tengo que ir a trabajar por las mañanas. Y los fines de semana, que libro, escribo en sesiones más largas desde primera hora y aprovecho para adelantar lo que tenga entre manos en ese momento.

El oficio de crear. Talleres de escritura creativa | Esquinas Dobladas

Hay muchos días que no puedo dedicarle ni un solo minuto a la escritura, porque también hay que dedicarles tiempo a las amistades y a la familia, al deporte y a tantísimas otras cosas, y no pasa nada. Sé que no puedo escribir una novela al año, ni cada seis meses, pero no me importa. Cada cosa lleva su tiempo.

Estrategias para aprovechar al máximo cada sesión de escritura

Creo que lo más importante para que una sesión de escritura cunda, aunque sea corta, es ser capaz de crear un ecosistema adecuado para el trabajo y la concentración.

Los rituales y la constancia son importantes: si puedes, reserva la misma hora todos los días para trabajar en tu libro, y tu cuerpo terminará por comprender que ese momento es el momento de la escritura.

Sin embargo, si te ocurre como a mí y cada uno de tus días es diferente al anterior, puede que sea complicado fijar una rutina de esta manera. Para lidiar con ello y aprovechar al máximo cada sesión de trabajo, lo que a mí mejor me funciona es condicionar la mente para que entienda que, cuando toca escribir, no es hora de hacer nada más.

  • Necesitas un espacio limpio y ordenado dedicado a la escritura, que invite a sentarse a trabajar.
  • Ten a mano todos los materiales, libros de consulta y notas que vayas a necesitar. No te sabotees haciendo más difícil el trabajo.
  • Juega con los olores: enciende siempre la misma vela aromática a la hora de sentarte a escribir y tu mente asociará el olor con la escritura.
  • Si te apetece, pon música ambiental: si es siempre la misma, el condicionamiento funcionará igual que con el olor de las velas.
  • Planea con antelación qué vas a escribir en cada sesión: tener un guion ayuda a que las ideas y las palabras fluyan con más facilidad.
  • No te presiones si no es el día: habrá momentos en los que la concentración te eludirá por completo, porque todos tenemos días difíciles. Permítete dejarlo para otro rato si ves que la escritura, en ese preciso instante, no funciona. Cuando vuelvas lo verás de otra manera.
  • Elimina distracciones: deja lejos el teléfono, silencia las notificaciones y, si hace falta, pon el ordenador en modo avión.

Un balance de 100 o 200 palabras escritas es mucho mejor que uno que cero, y todo va sumando. Regálate tu propia paciencia.

Errores comunes que yo también he cometido

El peor error que puedes cometer es querer crear el momento perfecto, en el que se conjuguen los astros de tal manera que reúnas inspiración, tiempo y medios en la misma media hora para escribir tu obra maestra. La realidad es imperfecta, y es posible que tus condiciones de escritura también lo sean. Date la oportunidad de escribir aunque no todo sea ideal.

Otro error muy común es querer escribir miles y miles de palabras en cada sesión, cuando solamente puedes dedicarle a tu libro treinta minutos a última hora de la tarde. El cansancio acumulado de todo el día puede que te ralentice, pero no te fustigues si no alcanzas tus objetivos.

De hecho, lo mejor es marcarse objetivos bajos y superarlos todos los días. Produce una gran satisfacción.

Y, por supuesto, no pierdas el tiempo comparándote con otros escritores. Cada uno tenemos nuestra vida, nuestro ritmo, nuestras circunstancias y nuestras responsabilidades.

¿Se puede escribir una novela con un trabajo a tiempo completo?

Sí, claro que sí. Yo lo he hecho. Cuatro veces. Y vamos a por la quinta 💪

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Elena

2 respuestas a «Escribir novelas con un trabajo a tiempo completo»

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