El pudding de manzana de «Siempre hemos vivido en el castillo»

El postre literario de este mes es muy especial. ¿Por qué? Porque lo he hecho con muy buena compañía. Sí, señores, por primera vez en la historia, Dory y yo hemos hecho un postre literario juntas. Y no solo eso, sino que hemos contado también con la ayuda de nuestra querida Ail. Con semejantes pinches, nada podía salir mal. ¡Y lo cierto es que el postre nos quedó delicioso!

Insertar un glosario en Microsoft Word

Para que mis notas al final fueran realmente útiles tenían que estar ordenadas alfabéticamente, como un diccionario (o glosario, en este caso). ¿Cuál era el problema? Que cada entrada de ese diccionario tiene dos líneas: una para la palabra y otra para la definición. Y Word, por defecto, me lo quería ordenar todo, separándome el término de su acepción. ¡Esto no me servía! Así que me he buscado la vida para hacerme un glosario personalizado

Cómo aprendí a escribir niños

Es algo que estuve evitando durante mucho tiempo: ya en mi primera patata (esa que escribí con doce años y que por alguna razón sigo mencionando de vez en cuando) me dije que no me interesaba escribir sobre personajes de mi edad y planté a mi protagonista en la universidad (y en Nueva York), sin tener obviamente ni idea ni de cómo manejar ni una cosa ni la otra. Un consejo bastante extendido en el mundo de la escritura es que escribas sobre lo que sabes, pero a mí me parecía más seguro meterme en camisas de once varas que escribir sobre niños. Y, desde entonces, esa aparente fobia que tengo se ha ido incrementando.

Por qué prefiero Pinterest a Evernote

Pues bien, aprovechando el tirón del NaNoWriMo, en noviembre empecé una nueva novela. No requiere tanta documentación como la anterior (no es histórica), pero siendo como soy es inevitable que me ponga a investigar algunos detalles. Y, casi, por casualidad, he descubierto una herramienta que nunca me habría planteado podría servirme para organizarme la vida. ¿Que cuál es? Sorprendentemente, Pinterest.