Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia»

SI PUDIERAIS PEDIR cualquier cosa de comer, absolutamente cualquier cosa, y hacerla aparecer de la nada… ¿qué pediríais?

En Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario, Edmund Pevensie tiene que responder a esta pregunta, y se decide por nada más y nada menos que delicias turcas, el postre literario de este mes. Si habéis leído el libro o visto la película, estoy segura de que os sonará la escena.

Creo que este postre es perfecto para este mes por dos razones. La primera es que este es un libro perfecto para la Navidad (y si no lo habéis leído, esta es la época ideal para adentrarse en el nevado paisaje de Narnia). La segunda razón es que este mes cumplimos dos años de postres literarios, y ¿qué mejor celebración que hacer el postre más conocido del libro más conocido de C.S. Lewis? Y es que, por si no lo habéis notado, suya es la frase que encabeza esta sección del blog: «La comida y la lectura son dos placeres que combinan admirablemente». ¡Qué razón tiene!

En cuanto a la receta, después de varios experimentos he conseguido encontrar una bastante sencilla, aunque laboriosa. Tan solo una nota: es esencial tener aceite a mano para esta receta, no como ingrediente, sino para untar todas las superficies que vayan a estar en contacto con la pasta para las delicias turcas. De lo contrario, se pegará a todos lados y será imposible de manejar. Por último, tengo que aclarar que, aunque tradicionalmente a las delicias turcas se les daba sabor con agua de rosas, hoy en día se hacen de multitud de sabores distintos, así que yo me he decantado por el sabor a naranja. También se le pueden añadir frutos secos, como pistachos o nueces, aunque yo he decidido dejarlas tal cual.

Vamos con la receta:

Ingredientes:

  • 400 g de azúcar
  • 600 ml de agua
  • 60 g de maizena
  • Aroma de naranja (o del sabor deseado)
  • Colorante alimentario (en mi caso usé rojo)
  • Azúcar glas (suficiente para rebozar las delicias)
  • Aceite (para untar el molde)

Preparación:

1. En un cazo ponemos 400 g de azúcar y 200 ml de agua.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

2. Calentamos a fuego medio, removiendo hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

3. Una vez disuelto, dejamos que el almíbar hierva con un burbujeo suave (sin remover) durante aproximadamente 10 minutos.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

4. En otro cazo distinto ponemos la maizena y vertemos poco a poco los 400 ml de agua restantes, removiendo con unas varillas hasta que quede una mezcla homogénea.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

5. Calentamos la mezcla a fuego medio sin dejar de remover con las varillas. Espesará hasta convertirse en una pasta pegajosa.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

6. Llegados a este punto, incorporamos poco a poco el almíbar del otro cazo. Removemos sin parar para que se incorpore bien.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

7. Una vez que tenemos una mezcla homogénea llega la parte aburrida: hay que dejar que se cocine a fuego bajo (manteniendo un burbujeo leve pero constante) durante una hora. Conviene remover de vez en cuando para evitar que la pasta se pegue al fondo.

8. Al cabo de una hora, la mezcla parecerá una gelatina pegajosa y translúcida y comenzará a adquirir un tono más amarillento que blanco. Entonces sabremos que está lista para añadir el aroma y el colorante.

9. En cuanto le hayamos dado color y sabor a la pasta, retiramos el cazo del fuego. A continuación cogemos un molde cuadrado o rectangular (sirve un tupper o cualquier otro recipiente) y lo forramos por dentro con film transparente untado en aceite.

10. Una vez que el molde esté preparado, vaciamos la mezcla en su interior, asegurándonos de que la superficie quede plana. La pasta debe tener un grosor de uno o dos dedos, aproximadamente.

11. Ponemos el molde con la pasta en la nevera y lo dejamos reposar unas cuantas horas, hasta que cuaje y tenga consistencia de gelatina.

12. Desmoldamos la gelatina sobre un plato o una tabla de cortar previamente untados en aceite para evitar que se pegue.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

13. Con un cuchillo untado en aceite, cortamos la gelatina primero en tiras y luego en dados.
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

14. Por último, rebozamos nuestros dados de gelatina en azúcar glas hasta que queden totalmente cubiertos (¡y dejen de ser pegajosos!)
Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

¡Y listo! Nuestras delicias turcas están a punto para ser degustadas.


Las delicias turcas de «Las crónicas de Narnia» – Esquinas Dobladas

Espero que os animéis a cocinar el postre literario de este mes. Si Edmund hubiera tenido esta receta, no habría necesitado darle información sobre su familia a la Bruja Blanca para poder disfrutar de unas deliciosas delicias turcas…

Recuerda que tienes muchas más recetas literarias en esta página y que hay una nueva el tercer miércoles de cada mes. Si te ha gustado, no te olvides de compartirla ¡y deja un comentario si te animas a probarla! ¡Hasta el mes que viene!

María Vogel

María Vogel

Exploro libros en busca de nuevas aventuras (¡y recetas!)
María Vogel

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