Documentación extrema (9) | De escuelas nómadas

Documentación extrema (9) | De escuelas nómadas

HACE YA MÁS DE UN AÑO que empecé a contarte con pelos y señales lo friki que soy a la hora de documentarme ¡y hoy vengo con la novena entrega de esta serie! Desde entonces he aprendido muchas cosas (prácticamente inútiles, la mayoría, como que no había lecheros en Berlín en 1961), ¡y espero que tú también hayas aprendido un poquito conmigo (aunque solo sea por quedar bien en el Trivial)!

La entrada de hoy va de escuelas que se mueven, porque como te he contado ya en alguna ocasión estoy actualmente escribiendo una historia ambientada en un circo. Como es un circo medianito, hay bastantes niños (aunque en este caso no tengo a ninguno como protagonista): ¿y qué pasa cuando hay niños? Bingo: que necesitamos una escuela. De hecho, uno de los personajes más importantes es la maestra.

Así que me he remangado (metafóricamente) y me he puesto a investigar.

Las escuelas de los circos

También te he contado en alguna otra ocasión que esta novela es un remake de una novela más antigua en la que el personaje de la maestra también ocupaba un papel bastante especial: aunque ahora he decidido cortar por lo sano con una trama que olía muchísimo a patata (en la que el exmarido malvado de la maestra empezaba a acosarla después de salir de la cárcel y se dedicaba a provocar incendios aleatorios porque, bueno, era malvado [he aquí una de las razones por las cuales esta novela necesitaba un lavado de cara]), es uno de los secundarios con más peso en la trama. Por esto, parte de la tarea de documentación estaba ya hecha: recuerdo haber leído en algún sitio que el Ministerio de Educación sacaba concursos de méritos para escuelas de circos y haber buscado algún que otro testimonio. Con esto y un par de preguntas rápidas a mi madre (que es maestra de primaria) me di por satisfecha (la verdad es que me centré más en documentarme sobre las penas de cárcel para el exmarido malvado, qué le vamos a hacer).

Pero, no sé si para bien o para mal, me he vuelto más quisquillosa con los años, así que ahora he querido prestarle más atención a este asunto.

Lo primero que hice fue buscar eso del Ministerio que me sonaba haber leído antes, ¡y lo encontré! En efecto, cada año se hace un concurso de méritos para maestros para aulas itinerantes. Leyendo la última convocatoria vigente llegué a esto:

El maestro atenderá al alumnado matriculado en el Centro para la Innovación y el Desarrollo de la Educación a Distancia (CIDEAD) que viaje con el circo, priorizando la atención al alumnado escolarizado en educación primaria y en educación infantil en edades comprendidas entre los tres y los seis años y colaborará con el CIDEAD en la orientación y supervisión de las actividades de estudio de los alumnos escolarizados en Educación Secundaria Obligatoria. lgualmente y siempre que lo permita la dedicación al alumnado citado, podrá atender a los alumnos escolarizados en etapas postobligatorias o en educación de adultos matriculados en dicho centro. Las clases serán impartidas en el aula caravana facilitada por la empresa del circo.

Claramente, lo siguiente que hice fue googlear CIDEAD (aparte de apuntarme para consultar más adelante si era posible que un mismo docente estuviera durante un período de varios años destinado en el mismo circo, es decir, más de un año lectivo, que es lo que contempla cada convocatoria): después de bucear en varias páginas, descubrí más o menos cómo funcionan estas escuelas. El Ministerio convoca estas oposiciones para maestros y paralelamente ofrece subvenciones a las empresas circenses para que soliciten docentes (esta es una de las últimas convocatorias). Hay una serie de requisitos que se deben cumplir, aunque los más importantes son facilitar una caravana-escuela y que durante todo el curso haya como mínimo tres niños de entre seis y doce años matriculados.

Básicamente, la tarea del maestro es atender a los niños más pequeños: a partir de los catorce años, de hecho, estos maestros no están cualificados para examinar a los alumnos y, de los catorce a los dieciséis, los chicos deben acudir a final de curso a examinarse a un instituto corriente: estudian a distancia con las herramientas online que proporciona el CIDEAD famoso (que, según parece, no funcionan tan bien como debieran) y los maestros solamente proporcionan ayuda puntual. Es por esta falta de apoyo directo (y porque muchos de los niños trabajan en el circo desde pequeñitos y no le ven demasiado sentido a seguir estudiando) que es muy alta la tasa de abandono de los estudios una vez que cumplen los dieciséis años (no es que me alegre, pero me viene genial para el planteamiento de mi historia).

En los circos en los que no hay escuela, las alternativas son programas a distancia, que la empresa contrate a un profesor privado (lo cual sale bastante caro), que los padres de los niños les enseñen en casa (por ejemplo es o que hace la familia de este reportaje) o que los niños vayan pasando una o dos semanas en el colegio de cada pueblo al que van (lo cual ocasiona evidentes problemas de continuidad).

En este tema mi experiencia personal es más que nula (aunque recuerdo que una vez cuando estaba en primaria vino a nuestra clase una niña de un circo y nos quedamos ojipláticos con las historias que nos contaba), así que he recurrido sobre todo a testimonios y relatos de otra gente. ¡Y he aprendido cosas muy interesantes! Como, por ejemplo, que los niños de los circos suelen ser bastante independientes y autosuficientes, o que los maestros suelen aprovechar las diferentes paradas del circo para hacer excursiones y trabajos sobre los sitios por los que van pasando (¡y quiero incluir todo eso en mi historia!). De este testimonio deduzco que el mismo maestro lleva tres años en este circo, así que no tengo problemas con eso (por razones de trama necesito que mi maestra lleve al menos cinco años en ese mismo circo). También he encontrado alguna que otra experiencia negativa, como la que cuenta este maestro, ¡y hasta un blog de un aula itinerante! Sobre todo es muy interesante leer sobre cómo ven esta situación tan peculiar (para nosotros) los propios alumnos.

Y, con todo esto (y alguna cosilla más que he dejado en este tablero de Pinterest), creo que tengo las cosas más claras para enfocar adecuadamente mi historia. Si sabes algo más sobre este tema: ¡no lo dudes! Déjame un comentario y cuéntame tu experiencia. ¡Hasta la próxima entrada!

Elena

Elena

Escritora de novela histórica, porque soy una friki de la documentación. Leo de todo, colecciono marcapáginas y postales y me encantan las tragedias bien gordas. En mis ratos libres aprendo alemán y veo vídeos de ballet. También toco el piano y hago experimentos culinarios que no siempre se pueden comer. ¡Y he publicado una novela sobre vikingos!
Elena

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