El personaje más vivo que he creado (se llama Kevin)

Para mí, Kevin es el ejemplo perfecto de que las grandes ideas nos llegan cuando menos las esperamos. Y de que la vida está llena de sorpresas, porque quién me iba a decir a mí que un monigote con cuatro palos que garabateé en un momento iba a resultarme tan satisfactorio como esos otros personajes a los que me pongo a buscarles casa, escuela y hasta cascos, si hace falta.